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16/11/2021

Cómo superar las 6 trampas mentales más comunes al emprender

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Antes de arrancar un negocio, es normal invertir mucho tiempo en las fases previas: ideación, análisis de mercado, diseño del producto… Se tiene una idea, luego un prototipo y luego pasan los días intentando desarrollarlo, mejorarlo y buscando inversores y clientes. Es habitual, que esta rutina tan ajetreada nos haga olvidar lo más fundamental: la mentalidad.

 

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Las circunstancias del emprendimiento suelen ser muy diversas y cambiantes. Los diferentes retos y soluciones se suceden uno tras otro, al igual que las emociones y los pensamientos que merodean por la cabeza de los emprendedores. Por esta razón es importante saber detectarlos y analizarlos. Algunos pueden ayudar y darnos el empujón que necesitamos ese día pero otros, pueden intentar boicotear todo nuestro esfuerzo.

 

6 pensamientos a evitar y cómo transformarlos

 

Si vas a emprender o ya lo estás haciendo, seguro que en algún momento te toparás con alguno de estos pensamientos. Presta atención para tener claro qué hacer con ellos cuando te asalten:

  1. “Esto no está listo”: Para emprender hay que soltar el perfeccionismo. La necesidad de que todo este “perfecto” te impedirá lanzarte del todo. En el emprendimiento todo va mejorando a medida que nos vamos atreviendo. La filosofía PMV (Producto Mínimo Viable) es la más recomendable en fases tempranas. Esta se resumen en hacer, corregir y volver a hacer. Llegaremos antes al producto idóneo lanzando y analizando, que esperando a tener la fórmula perfecta en nuestra mesa de trabajo.

  2. “Quiero gustar a todos”: No puedes adaptar tu idea a las modas o a tu interlocutor. Ser camaleónico en exceso desnaturaliza tu idea y hace que pierda fuerza. Define tu buyer persona y céntrate en ofrecer el mejor producto para ese usuario.

  3. “Esto ya lo sé”: Por mucha formación que tengas e incluso experiencia, nunca des por descontado nada ni rechaces la visión de otros. Mantener una actitud de principiantes es lo que te permitirá encontrar nuevas oportunidades.

  4. “No sé nada”: El síndrome del impostor es una alerta continua ante cosas que nos exceden, que pensamos que no dominamos o en las que intervenimos sin conocimientos previos. Si caes en él por sistema, pierdes confianza y te resulta imposible lanzarte al vacío. Sabes mucho, créetelo.

  5. “Esto no arranca”: Cuidado con la impaciencia. Muchas empresas cierran al poco de comenzar precisamente porque la idea no arranca o no todo va como habíamos soñado. Hay que perseverar, combatir el derrotismo y las altas expectativas.

  6. “No me fío”: No seas controlador en exceso. Tendrás que formar un equipo y confiar en él. Delegar es necesario para poder vivir tranquilo y para no desmotivar a tus trabajadores.

Apóyate del entorno

 

Aunque pienses que esto es una lucha entre tú y tu mente, recuerda que no tienes por qué luchar solo. El entorno determina buena parte de lo que hagas. Como el viento, puede ser favorable o contrario y hay que tratar de aprovecharlo. Aunque creas que tu negocio son solo números, independientemente del trabajo, contar con el apoyo de la familia, la pareja, los amigos, suma mucho y ayudará a hacer que el viento sople hacia nuestro destino. Hay que evitar encerrarse en uno mismo y buscar personas en la misma situación, dentro y fuera del sector, e incluso en la competencia. Libros, formación continua y crecimiento personal completan el kit básico para hacer que el entorno juegue a nuestro favor.

 

Estés en la fase que estés, emprender pondrá en juego tus emociones, las buenas y las malas. Saber detectarlas y lidiar con ellas te ayudará a que tu proyecto sea un éxito.

 

Artículo escrito en colaboración con: Iván Caloto, CEO Escuela Valydo.